
-Quieres decir que todas y cada una de las personas me ofrecen algún tipo de respuesta?
-Eso es.
-Pero eso es imposible.
-No lo es, es imposible en la práctica. Ves a toda esta gente que vá y viene por la estación? Estoy segura que si te tomaras la molestia de pararte a hablar con cada una de ellas, te darían alguna respuesta a tus preguntas.
-Qué preguntas?
-Esa es la cuestión. Hay que saber preguntar correctamente. Tener tus problemas diarios presentes, para que cuando venga la respuesta, que no se te escape.
-Y la idea de desconectar de los problemas...
-Es una farsa. No se puede desconectar. Tú eres tú todo el tiempo, hasta dormida eres tú y todo lo que te rodea, tus sueños, problemas, deseos...
-Hay que desear las respuestas entonces, estar atenta a las "señales", a las personas...
-Sí. Pero primero tienes que tener claras las preguntas. Si tus preguntas son erróneas o falsas o son preguntas encubiertas... las respuestas darán a error.
Se quedó un rato pensando en sus preguntas. Ella era periodista! Cómo entrevistarse a ella misma? Quién le respondería y cuando? Debería estar atenta día y noche? No era aquello un poco agotador?
En ese momento una pelota llegó rodando hasta su pies. Detrás de una pelota, siempre hay un niño (pensó). Una niña en este caso, morena de ojos vivos, corría tras ella.... Cogió la pelota en sus manos y le dijo "Hola! esta pelota es.... tuya me parece a mí no??" "Sí... gracias" Y la niña se fue....
-En qué estabas pensando?
-Cuando?
- Justo antes de este momento. Antes de que llegara la niña y la pelota....
Y en ese instante se despertó. Recordaba el sueño perfectamente, cuando lo repasó mentalmente, se levantó de un salto, fue al armario, se subió en el primer estante, por poco pierde el equilibrio y metió la mano..... Del fondo del altillo cayó la pelota. La conservaba desde que era chica. Lo único real del sueño era aquella pelota.
De repente y sin esperarlo se acordó de lo que se preguntaba dentro del sueño.
-Dónde están mis viejas ilusiones? Mi alegría?
Con la pelota tenía una falda de faralaes, una pequeña cometa, unos cascos de pilotar aviones y una marioneta de trapo. La respuesta estaba clara.
Sus viejas ilusiones estaban en el altillo.